Nunca Más
El viento frío entra por mi ventana
y susurra historia al pasar.
Una brisa dura,
que trae miles de relatos distintos
entrelazados por una misma palabra:
tortura.
El frío de los suelos
donde nacían bebés
condenados a conocer el mundo
entre sombras.
Madres inocentes
obligadas a parir
en lo inhumano.
El viento frío…
lo último que sintieron
los que fueron arrojados al río
por no pensar igual.
El frío de un café que se enfría
mientras una madre espera
a su hija que no vuelve.
Decime,
¿cómo te sentirías
viviendo con miedo?
¿Con la desesperación
de no saber
si vas a volver a casa?
¿Cómo sería tu vida
si salir a estudiar
significara no volver? ¿Viste esas marchas a las que van los profes, algunos familiares y a veces hasta alumnos? Esas marchas eran su punto de vista, no podías salir a reclamar ni siquiera por un boleto estudiantil, que hoy más de uno hacemos uso desinteresado sin saber la historia detrás...
Y si te hablo sobre una película sobre secuestros, centros clandestinos, torturas extremas, cuerpos usados y descartados, bebés robados, vidas arrancadas y que el responsable sea el mismísimo "Estado Nacional"...
No es una película. Es nuestra historia.
Una dictadura civico-militar con más de 30000 desaparecidos, con unos 300 nietos que gracias a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hoy en día ya se identificó a más de 130, pero aún faltan... Siguen apareciendo restos, nietos, centros a lo largo del país.
Decime, ¿qué pensas?
No lo pensás.
No lo imaginás.
Porque olvidamos.
Lo recordamos un día al año.
Un solo acto.
Una sola publicación de Instagram.
Y después…
silencio.
Pasamos por alto un capítulo horrible de nuestra historia por un debate mediocre de
si fueron 30.000 o 8.753 los desaparecidos.
Discutimos números como si el horror fuera contable.
¿Importa si fueron 5, 20, 100, o 30.000?
El horror
es horror.
Es fácil reírse del "Falcon Verde" hasta que te das cuenta que el abuelo de alguien cercano o incluso tu abuelo pudo estar en ese baúl.
Preguntale a alguien que haya vivido esos años si podía hablar, si podía pensar distinto, si podía gritar.
Hoy, no hay partidos, no hay banderas.
Hoy hay memoria.
Memoria por la verdad y la justicia.
Hoy.
Ayer.
Mañana.
Y todo el tiempo que haga falta.
Porque un pueblo
que no conoce su historia
está condenado a repetirla.
No olvidemos.
No permitamos que las futuras generaciones no tengan idea sobre este día.
No dejemos que, desde donde estén, los responsables tengan paz.
No se la merecen.
Por los 30.000.
Por las Madres.
Por las Abuelas.
Por los que sobrevivieron.
Y por los que no volvieron.
Nunca,
Nunca más.
Texto leído por la autora y alumna de 5ºD, Mía Santucho, en el acto👆🏻
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